BURSITIS

Las bursas o bolsas sinoviales son estructuras seculares (en forma de saco) formadas por tejido sinovial y que contienen una pequeña cantidad de líquido, la patología más común es la bursitis séptica aunque la bursitis infecciosa también es bastante común. Su función es la de permitir el deslizamiento entre dos estructuras: piel-hueso, tendón-hueso y músculo-hueso. Tenemos unas 140 burlas en el cuerpo. Unas son superficiales como las que están entre el olecranon (hueso posterior del codo “bursitis de codo“) y la piel  o la rótula y la piel. Otras son profundas como la que hay entre los tendones del manguito rotador y el acromion (hueso de la parte superior del hombro) o la que hay entre el trocánter mayor (hueso de la parte externa de la cadera) y la piel.

CAUSAS

Esta enfermedad se trata de la inflamación de una de estas bursar. Las causas más frecuentes son:

  • Bursa séptica o infecciosa en la mayoría de los casos por Staphylococcus aureus
  • Traumatismos o movimientos repetidos
  • Microcristalinas sobre todo por ácido úrico o cálcicas
  • Cuerpos extraños
  • Enfermedad reumática

Las localizaciones más frecuentes son: olecranon, rótula, subacromial y trocantérea.

Existen una serie de factores que predisponen a una bursitis séptica y que es importante conocer para sospechar al causa infecciosa de la misma ya que es importante el diagnóstico precoz para iniciar el tratamiento lo antes posible. Estos factores son: traumatismos, heridas o erosiones cercanas a la bursa, pacientes inmunodeprimidos, infiltraciones de corticoides, y diabetes.

DIAGNÓSTICO

Los síntomas más frecuentes son el dolor, enrojecimientos e inflamación, estos síntomas son más acusados en las infecciosas, en éstas también puede haber fiebre y sintomatología general. Si el dolor y la inflamación es intensa puede haber limitación de la articulación cercana. En el caso de la olecraneana que es una de las más superficiales la inflamación de la bursa es muy evidente, mostrándose en ocasiones como un gran “bulto” en la parte posterior del codo.
En ocasiones para establecer la causa, necesitamos analizar el líquido que contiene la bursa. Para ello bajo anestesia local se realiza una punción para vaciar el contenido líquido. En este líquido realizaremos una serie de determinaciones:

  • Leucocitos: si el recuento es superior a 50.000/mm3 sería diagnóstico de infección, si la cifra es superior a 1.000 puede deberse a gota o artritis reumatoide. El diagnóstico definitivos será tras un cultivo positivo con la identificación del germen causante.
  • Cristales: ácido úrico en la gota, también puede haber pirofosfato de calcio o colesterol

En la muchos casos no será necesaria la solicitud de más pruebas diagnósticas. En caso de bursas profundas como la subacromial o trocantérea una ecografía nos puede ser útil para el diagnóstico de esta patología. Además usaremos la ecografía para guiar las infiltraciones diagnósticas y terapéuticas. Las radiografías estarán indicadas para descartar patología ósea o articular asociada. La resonancia magnética estará indicada en caso de bolsas sinoviales profundas con sospecha de infección para confirmar la localización y extensión de la infección.

TRATAMIENTO

En principio se tratan con frío local (4 veces al día 20 minutos) sobre todo en los 2-3 primeros días, reposo relativo de la articulación afecta, evitar movimientos repetidos, fisioterapia (ultrasonidos), aspiración repetida del contenido de la bursa, la primera aspiración será para establecer el diagnóstico y en caso necesario se puede repetir si la bursa aumenta mucho de tamaño, tras la aspiración se puede colocar un vendaje elástico para evitar que la bursa se vuelva a llenar. A todas estas medidas locales se puede asociar tratamiento antiinflamatorio si el dolor u la inflamación son intensos.

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Las infiltraciones locales con corticoides después del vaciado de la bursa también se usan en el tratamiento de estos procesos cuando no hay una mejoría importante después de una semana de tratamiento conservado. Realizada siguiendo los protocolos habituales presenta pocas complicaciones y una importante efectividad reduciendo el dolor, la inflamación y retrasando que la bursa se vuelva a llenar de líquido.
En este tipo de enfermedades infecciosas el tratamiento de base son los antibióticos orales y en casos graves donde la patología sea profunda e intravenososa. Al principio del tratamiento usaremos antibióticos de amplio espectro para cubrir los patógenos más frecuentes, pero tras el cultivo y el antibiograma (análisis que indica cual es el antibiótico más preciso para esa infección en particular) utilizaremos antibióticos específicos. Las medidas locales referidas anteriormente también se usarán en estos casos, incluyendo la aspiración repetida, en cambio no están indicadas las infiltraciones de corticoides.

La cirugía está indicada en casos que no mejoran con el tratamiento médico descrito anteriormente o bursas que solo son accesibles por cirugía. El tratamiento quirúrgico se puede realizar por técnicas abiertas o por artroscopia.
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La cirugía artroscópica consiste en realizar unas pequeñas incisiones por donde introduciremos un sistema óptico que permite la visualización a través de una cámara del interior de la articulación o bursa a la que queramos acceder. Una vez realizado la visualización y el diagnóstico, introduciremos a través de esas mismas incisiones unos instrumentos que nos permitirán realizar una limpieza de los tejidos inflamados e incluso una resección completa de la bursa (bursectomía)

 

Bursitis, descripción general
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