Fina es una mujer muy activa que, a pesar de su enfermedad crónica nunca ha dejado de trabajar. Su codo derecho le dolía mucho y había perdido mucha movilidad. Cosas como escribir, vestirse o incluso saludar le suponían mucho esfuerzo; aun así Fina seguía luchando día a día contra su dolencia.

Primera intervención e infección sobre prótesis de codo

Con el paso del tiempo, la articulación llegó a estar completamente destruida por la enfermedad inflamatoria, por eso su médico le aconsejó operarse para colocarse una prótesis de codo. Ella aceptó de inmediato, quería hacer todo lo posible para seguir con su vida normal.

Llegado el momento a Fina se le colocó una prótesis total de codo. Todo fue muy bien, el dolor desapareció y la movilidad mejoró mucho, Fina podía seguir trabajando.

A los dos meses, el dolor volvió y empezó a supurar por la cicatriz de la cirugía. La prótesis de codo se había infectado. Está es una complicación poco frecuente (aproximadamente un 3% de los casos) pero devastadora.

Retirada de la prótesis de codo

La única solución para curar dicha infección es intervenir nuevamente al paciente para eliminar la prótesis de codo que está causando problemas. Sin embargo, eso supone un riesgo importante ya que siempre conlleva una gran pérdida ósea. La paciente estaba informada de las posibles complicaciones y lo aceptó. Como siempre había hecho en su vida, quería seguir luchando.

Operamos a Fina y se le retiró la prótesis de codo. Por desgracia, la pérdida ósea fue muy importante y teníamos dudas de si podríamos poner un nuevo implante.

Tras el tratamiento antibiótico de dos meses que dejó a la paciente muy debilitada, por fin la infección desapareció por lo que pudimos pensar en volver a operarla.

En muchos de estos casos, cuando la infección sobre la prótesis de codo se cura, el paciente no tiene dolor y acepta la pérdida de movilidad con tal de no pasar por el quirófano. Sin embargo, este no era el caso de nuestra enferma; ella quería recuperarse, así que asumió el riesgo de una nueva cirugía mucho más agresiva y arriesgada que la primera.

Nueva artroplastia de codo para recuperar la movilidad. ¡Todo un éxito!

La actitud de Fina también nos animó a aceptar el riesgo de una cirugía complicada, así que se decidió realizar una nueva artroplastia de codo. Para esta cirugía necesitamos una prótesis de codo especial que sustituyera el hueso perdido. Todo fue muy bien, y ya no tuvimos más complicaciones.

La prótesis está perfectamente integrada, la paciente no tiene dolor y la movilidad en más que aceptable.

Por fin, Fina ha vuelto a su vida normal y por supuesto a su trabajo. Viene cada 6 meses con su inseparable marido y todo va muy bien. Es una persona increíble siempre de buen humor. Su carácter y sus ganas de curarse han sido determinares para que, a pesar de las complicaciones, al final se haya obtenido un buen resultado.

Traumatologo en cartagena

CASO 1: Infección sobre una prótesis de codo. El Caso de Fina.
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