La articulación acromioclavicular generalmente se lesiona por una caída directa sobre la punta del hombro. La escápula es forzada hacia abajo y la clavícula aparece prominente.

El grado de daño a la articulación está clasificado por el desplazamiento de las articulaciones y lesiones en los ligamentos que sostienen la articulación.

El tratamiento de las luxaciones acromioclaviculares ha sido un tema de debate. Las lesiones tipo I y II son generalmente tratadas en forma conservadora en la fase aguda, y los tipos IV-VI generalmente requieren reparación quirúrgica. Sin embargo, llegar a un consenso en cuanto a la gestión óptima del tipo agudo de las lesiones III ha sido difícil, a pesar de los ensayos aleatorios que indican el éxito con el tratamiento no quirúrgico en la mayoría de los casos.

Conservador versus quirúrgico 

Para los tipos de lesiones I-III en pacientes pediátricos, la reducción cerrada puede ser eficaz, aunque la intervención quirúrgica para casos seleccionados puede estar indicada para lograr mejores resultados funcionales. Como resultado, la corrección quirúrgica al menos debe ser considerada en pacientes más activos, más jóvenes o los pacientes más jóvenes que no están seguros de su futuro profesional, así como para los obreros y soldados pesados.

En la mayoría de los pacientes adultos con lesiones de tipo III, el tratamiento no quirúrgico logra un excelente resultado funcional. Sin embargo, muchos cirujanos creen que este grado de desplazamiento conduce a incomodidad y dificultad para manipular cargas pesadas por fatiga muscular.

Las lesiones I-III que son gestionadas de forma conservadora puede resultar con el tiempo en dolor persistente hombro, disfunción, o ambos. Los tipos I y II pueden progresar a desarrollar una enfermedad degenerativa sintomática. El tipo III pueden dar lugar a síntomas de choque, molestias musculares, fatiga y / o sintomatología neurovascular. Puede ser necesario el tratamiento quirúrgico para el tratamiento de estas secuelas.

En general se considera que las lesiones agudas grado I y II deber de tratarse de manera conservadora, mientras que los grados IV a VI se tratan mediante cirugía. El grado III depende de la actividad y edad del paciente.

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La intervención quirúrgica

En general, el tratamiento quirúrgico debe ofrecerse de forma aguda sólo para aquellos que requieren la función de la extremidad superior de alto nivel. Teniendo en cuenta la adecuada elección de tratamiento, los resultados deben ser aceptables en más de 90% de los pacientes.

El criterio estándar actual es reconstruir los ligamentos desgarrados coracoclaviculares, ya sea con tejido local o un aloinjerto. Sin embargo, muchos procedimientos se han descrito para la reparación de tipo agudo y crónico lesiones III-VI. Estos todos incluyen la reducción abierta y la estabilización de la dislocación con la reparación de la por lo general desgarrado fascia deltotrapezial y el desbridamiento de la articulación acromioclavicular.

Actualmente disponemos de sistemas para sustituir los ligamentos coracoclaviculares por técnicas artroscópicas o mínimamente invasivas.

Todo lo que necesitas saber sobre la luxación acromioclavicular
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