La reconstrucción artroscópica de los ligamentos cruzados con injertos de tendón autólogo es un método establecido de elección para el tratamiento de la rotura del ligamento cruzado anterior. En la operación, el cirujano reemplaza el ligamento cruzado anterior roto con un tendón de injerto, usualmente con tendón autólogo de músculo semitendinosa y recto interno, que se toma durante la cirugía desde la parte posterior del muslo.

El objetivo del procedimiento es mejorar la estabilidad de la rodilla y reducir el riesgo de complicaciones tardías de la inestabilidad crónica de la rodilla, como lesiones repetidas menisco y desgaste del cartílago.

La técnica operatoria artroscópica tiene muchas ventajas sobre la reconstrucción abierta tradicional de los ligamentos cruzados: permite una colocación mucho más precisa del injerto tendinoso en la articulación, preserva los tejidos blandos circundantes, disminuye el riesgo de infecciones perioperatorias de la articulación  y produce menos dolor postoperatorio. Para un buen resultado del tratamiento, después de la reconstrucción del ligamento cruzado anterior, la clave es también una rehabilitación postoperatoria individual de buena calidad que dura aproximadamente hasta seis meses después de la cirugía.

Curso de reconstrucción artroscópica del ligamento cruzado anterior

Este tipo de cirugía se realiza bajo anestesia raquídea (de cintura para abajo). Después de preparar al paciente sobre la mesa de operaciones, esterilizamos el área de operación, y si es necesario colocaremos un manguito de compresión en el muslo con el objetivo de evitar el sangrado durante la cirugía.

Frecuentemente usamos tres incisiones cutáneas para la realización de la reconstrucción artroscópica del ligamento cruzado anterior, dos en la parte anterior de la rodilla (similar a una artroscopia de rodilla estándar) y una incisión cutánea adicional de unos pocos centímetros en la zona de extracción de los tendones.

Debido a la inserción de implantes que se utilizan para fijar el tendón en el canal óseo, a veces, además de los principales descritos, también se necesitan incisiones cutáneas más pequeñas en la parte anterior y posterior de la rodilla.

La cirugía generalmente comienza con una artroscopia diagnóstica de la rodilla, que se destina a un examen minucioso de la rodilla y la detección de lesiones acompañantes de otras estructuras articulares, como el menisco medial y lateral, la superficie del cartílago y el ligamento cruzado posterior.

Durante la cirugía, la articulación de la rodilla se llena de solución salina estéril para proporcionar una buena visibilidad dentro de la articulación. En caso de detección de lesiones asociadas, si es posible, las tratamos adecuadamente durante la artroscopia. En el desgarro del menisco, puede implicar la eliminación parcial o total del menisco, en casos raros también puede ser suturado. En el defecto cartilaginoso podemos decidir perforar el área dañada o realizar micro fracturas.

Con este procedimiento se consigue una renovación parcial de la superficie defectuosa del cartílago. En defectos más grandes del cartílago, el tratamiento puede requerir un procedimiento quirúrgico adicional, pero en raros casos el cirujano puede, debido al desgaste avanzado de la superficie del cartílago, decidir que no se realizará la reconstrucción del ligamento cruzado. Después de la extracción del injerto de tendón, se sigue la preparación de túneles óseos en la zona de la tibia y el fémur, a través de los cuales se colocará el injerto.

Uno de los factores clave para el éxito de la reconstrucción del ligamento cruzado anterior es una determinación muy precisa de la posición de los túneles óseos, a través de los cuales se llevará el injerto del tendón. Al determinar esta posición, el examen artroscópico de la articulación tiene una gran ventaja sobre la cirugía abierta convencional. Para la perforación precisa de túneles óseos, también nos ayudamos con instrumentos específicos.

Al final de la operación, el injerto de tendón se une primero al fémur y luego a la tibia. Para la unión del injerto de tendón en el área femoral podemos utilizar tornillos de interferencia de diferentes materiales, pasadores transversales reabsorbibles o un botón especial de titanio. En la tibia, el tendón suele estar conectado con un tornillo de interferencia.

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Recuperación después de la reconstrucción artroscópica del ligamento cruzado anterior

Debido a la invasividad mínima, la recuperación después de la reconstrucción artroscópica del ligamento cruzado anterior es más rápida comparándola con la cirugía convencional. Es muy importante que el paciente sea consciente y entienda que la ausencia de hinchazón de la rodilla y el dolor y la movilidad completa de la rodilla no significan que la rodilla ha cicatrizado completamente y es capaz de carga completa.

Con la cirugía artroscópica conseguimos un menor dolor postoperatorio, lo que hace que la hinchazón de la rodilla desaparezca rápidamente y que la gama completa de movimiento regrese más rápido comparado con la cirugía abierta convencional, pero no podemos acelerar el crecimiento del tendón en el hueso o el proceso de revascularización del tendón.

Toma unos meses para completar este proceso. Es un proceso biológico de curación, que normalmente estimulamos con terapia física apropiada y carga controlada, pero no podemos reducirla significativamente. Por lo general, esto se logra en seis meses después de la cirugía. La carga temprana o no controlada de la rodilla en los primeros meses después de la cirugía puede conducir al estiramiento o rotura del injerto del tendón y, en consecuencia, a la inestabilidad de la rodilla.

La rehabilitación después de la reconstrucción del ligamento cruzado anterior es difícil. Es crucial que esté controlada y bajo la supervisión de un fisioterapeuta que conozca muy bien los límites y objetivos de las distintas fases de recuperación. Se recomienda encarecidamente que la terapia física sea individual y que el programa se adapte al progreso y a las capacidades de cada individuo.

Tras la operación, es necesario enfriar la rodilla con hielo varias veces al día, lo que reduce la hinchazón y el dolor. Inmediatamente después de la cirugía, se permite una carga completa de la pierna operada. Los primeros días los pacientes se ayudan al caminar con muletas. Debido al debilitamiento de los músculos de las piernas, se recomienda renunciar a la ayuda tan pronto como sea posible. Al alta, cada paciente recibe instrucciones sobre los exámenes postoperatorios y la rehabilitación temprana.

Reconstrucción artroscópica del ligamento cruzado anterior
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