Si sufre de dolor en la rodilla, no está solo. Cada año, más de 12 millones de personas visitan a sus médicos debido a dolor de rodilla – la mitad de ellos con daño al cartílago, llamado cartílago articular.

El cartílago articular es un material firme y gomoso que cubre los extremos de los huesos de la articulación de la rodilla. Reduce la fricción en la articulación y actúa como un “amortiguador”. Cuando el cartílago se daña o se deteriora, limita el movimiento normal de la rodilla y puede causar dolor significativo. Si el cartílago dañado no es tratado, puede empeorar y eventualmente requerir cirugía de reemplazo de rodilla.

El tratamiento se recomienda para pacientes con daño en el cartílago de la rodilla o deterioro causado por:

  • Lesión o trauma, incluyendo lesiones deportivas
  • Uso repetitivo de la articulación
  • Anomalías congénitas que afectan la estructura de la articulación normal
  • Los trastornos hormonales que afectan el desarrollo óseo y articular, como la osteocondritis desecante (OCD)

Procedimiento

Antes de que su médico decida qué método de reparación del cartílago es mejor para usted, tendrá que realizarse una prueba de imagen de resonancia magnética (MRI) para determinar la gravedad, el tamaño y la ubicación de las lesiones del cartílago.

La mayoría de los procedimientos de rodilla se realizan artroscópicamente. Durante la artroscopia, el cirujano realiza tres pequeñas incisiones en la articulación con un artroscopio, un pequeño dispositivo con una cámara que proporciona una visión clara del interior de la rodilla.

Algunos procedimientos requieren incisiones más grandes y abiertas para que el cirujano pueda tener acceso más directo al área o tratar múltiples problemas en la articulación. En general, la recuperación de un procedimiento artroscópico es más rápida y menos dolorosa en comparación con la cirugía tradicional.

Existes diferentes tipos de tratamientos para las lesiones del cartílago 

  • Trasplante Autólogo de Condrocitos (ACI): Este es un procedimiento de dos pasos que tarda varias semanas en completarse. En primer lugar, las células sanas del cartílago se extraen mediante la artroscopia de un área que no soporta  peso de la rodilla. Las células se cultivan después en el laboratorio durante unas seis a ocho semanas.

    Un procedimiento quirúrgico abierto, llamado una artrotomía, se hace entonces para implantar las células recién cultivadas. Una capa de tejido que cubre la superficie externa del hueso, llamada periostio, se cose sobre el área y se sella con pegamento de fibrina.

    ACI es más frecuentemente recomendado para pacientes más jóvenes que tienen defectos individuales mayores de 2 cm de diámetro. ACI utiliza las células propias de un paciente, por lo que no hay peligro de que el paciente rechace el tejido.

  • Resurfacing de cartílago basado en células: Existen múltiples tratamientos experimentales que utilizan las propias células del paciente para crecer un cartílago nuevo y saludable. En primer lugar, los cirujanos quitan quirúrgicamente, las células del cartílago de las zonas que no soportan peso de la articulación de la rodilla. Las células del cartílago se cultivan en un laboratorio en un andamio tridimensional especial que funciona como un tipo de casa donde las células viven y continúan creciendo.

    Una vez que un fragmento grande de cartílago se ha formado, se implanta de nuevo en la rodilla. Se utiliza un nuevo bioadhesivo, que hace que la implantación sea rápida y sencilla, y se tarda aproximadamente una hora en completarse. En meses, el cartílago madura y se integra con el cartílago existente.

  • Microfractura: Este procedimiento se realiza de manera artroscópica. Durante la microfractura, se crean pequeños agujeros en el hueso de la rodilla. La capa superficial del hueso, llamada hueso subcondral, es dura y carece de buen flujo sanguíneo. La creación de agujeros en el hueso permite el sangrado. La sangre contiene células de la médula ósea que estimulan el crecimiento del cartílago y forman el fibrocartílago, que cubre el área lesionada.
  • Aloinjerto osteocondral: Si un defecto del cartílago es demasiado grande para ser tratado por un autoinjerto, se puede requerir un aloinjerto osteocondral. Se usa un injerto de banco de huesos que contiene tanto hueso subcondral como cartílago. Es útil para defectos grandes pero al no ser tejido del paciente puede haber problemas de compatibilidad.
  • Mosaicoplastia: se obtienen pequeños cilindros de cartílago y hueso subcondral de zonas que no soportan carga de la articulación para transplantarlas a las zonas lesionadas.
¿Cómo tratar lesiones del cartílago articular?
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