La separación del cartílago articular y el fragmento de hueso fue mal llamada osteocondritis disecante en el siglo XIX en la falsa creencia de que había una patología inflamatoria subyacente. Ahora sabemos que este no es el caso, pero el nombre sigue usándose. El fragmento separado puede convertirse en avascular y existir como un cuerpo suelto dentro de la articulación. Es la causa más común de un cuerpo libre en el espacio de la articulación de la rodilla en pacientes adolescentes.

Existen dos diferentes tipos de osteocondritis: una forma adulta y una juvenil (cuando la placa de crecimiento sigue abierta). Mientras que algunos creen que la forma adulta representa la enfermedad no diagnosticada, persistente desde la infancia, la etiología es incierta, pero se cree que debido a una combinación de multifactorial:

  • Predisposición genética. Patrón familiar en el 10% de los casos
  • Isquemia
  • Trauma repetitivo, uso excesivo por actividad deportiva
  • Osificación anormal
  • Laxitud ligamentosa, desviaciones axiales de la rodilla (genu valgo/varo). Lesiones menisco
  • Factores biomecánicos

Epidemiología

Se trata de un trastorno poco frecuente, que afecta con más frecuencia a la rodilla. La incidencia exacta es desconocida, pero hay aproximadamente 3-6 casos por cada población de 10.000 hombres adultos y afecta con mayor frecuencia a hombros.

Afecta con mayor frecuencia a la articulación de la rodilla (75% de los casos), mientras que alrededor del 85% de las lesiones de rodilla son en el cóndilo femoral medial.

El codo (cóndilo humeral) y el tobillo (cúpula del astrágalo) son las articulaciones más comúnmente afectadas tras la rodilla. Muy rara vez afecta a las articulaciones del hombro, la mano, la muñeca o la cadera. La enfermedad puede afectar a más de un sitio y puede ser bilateral en el 20-30% de los casos.

Principales síntomas

Osteocondrosis

Habitualmente se presenta en la adolescencia o los primeros 20 años. Puede afectar a los niños más pequeños que son muy activos en los deportes. Alrededor del 5% de los pacientes de mediana edad con osteoartritis de la rodilla se cree que han sufrido osteocondritis disecante en la niñez o juventud.

Dolor e inflamación que empeora con la actividad. Bloqueos y fallos de rodilla frecuentes cuando hay cuerpos libres. Cuando se afecta el cóndilo femoral externo, los pacientes sienten comúnmente un “chasquido” doloroso al flexionar o extender la rodilla.

  • Signos

En la mayoría de los casos, la movilidad es completa, mientras que el derrame articular a menudo está presente, particularmente si ha habido trauma. Es típica la marcha en rotación externa cuando la lesión afecta al cóndilo femoral medial Con la rodilla flexionada completamente, debe ser posible palpar la zona dolorosa directamente sobre el cartílago articular del cóndilo femoral medial.

El signo de Wilson se ha utilizado para demostrar la presencia de una lesión cóndilo femoral medial, aunque su mérito de diagnóstico ha sido cuestionado por algunos: con la rodilla en flexión de 90 ° y la tibia en rotación interna, la extensión gradual produce dolor. La rotación externa de la tibia en este punto alivia el dolor.

Diagnóstico diferencial: artritis inflamatorias, osteoartritis, quistes óseos, artritis séptica. En los niños y adolescentes, la apofisitis o enfermedad de Osgood-Schlatter puede causar síntomas similares.

Pruebas complementarias

Los rayos X muestran un signo de media luna subcondral o cuerpos libres. Para la rodilla, solicitar anteroposterior, lateral y el túnel (con la rodilla en flexión). La ecografía también puede ser útil, rentable y proporcionar análisis dinámico con el movimiento de la articulación afectada.

La TC muestra el tamaño y la localización de la lesión, mientras que la RM es mejor para la evaluación el cartílago y se usa para clasificar y confirmar la estabilidad de la lesión, lo que determinará la evolución posterior. También es útil para el pronóstico. Según los resultados de la RM la osteocondritis se divide en cuatro grados desde el grado I en el que solo hay engrosamiento del cartílago y el grado IV en el que hay un cuerpo libre.

La gammagrafía puede mostrar aumento de la captación en los fragmentos. La actividad osteoblástica se utiliza para guiar el tratamiento, ya que se relaciona con una mayor probabilidad de curación con tratamiento conservador.

Tratamiento

Las medidas conservadoras deben ser utilizadas para el tratamiento de lesiones estables (grados I y II) en pacientes más jóvenes con epífisis abiertas. Muchos casos se resuelven con este régimen que incluye:

  • Detener actividades deportivas durante 6-8 semanas.
  • Fisioterapia suave.
  • Inmovilización con rodillera
  • La medicación antiinflamatoria no resuelve el problema ya que la causa no es inflamatoria
  • Indicación quirúrgica: el tratamiento conservador ha fallado, la lesión es inestable (grado III), los cuerpos libres están presentes (Grado IV).
  • Los métodos quirúrgicos incluyen: perforación subcondral artroscópica para promover la revascularización, desbridamiento artroscópico y la estabilización del fragmento, escisión artroscópica, curetaje, y la perforación. El injerto óseo y el trasplante de condrocitos autólogo se pueden usar en determinadas ocasiones.

Pronóstico

El pronóstico depende de la edad del paciente, la articulación afectada y el estadio de la lesión en la presentación. Los pacientes más jóvenes con pequeñas lesiones en cóndilo femoral medial estables tienen el mejor pronóstico.

lesiones inestables pueden curar después de la estabilización, pero el pronóstico a largo plazo no está claro. Fragmentos sueltos crónicos pueden ser difíciles de fijar y tienden a cicatrizar mal. La escisión de lesiones de gran tamaño de las zonas que soportan el peso también tienden a dar resultados pobres.

¿En qué consiste la osteocondritis?
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